Tesla apuesta por la suscripción: el coche como servicio
Elon Musk ha dado un nuevo giro a la estrategia de Tesla al anunciar que la compañía eliminará por completo la opción de comprar el software Full Self-Driving (FSD) con un solo pago. Hasta ahora, los clientes podían asegurar la "capacidad de conducción autónoma total" con una inversión única que llegó a los 15.000 dólares y luego bajó a 8.000, pero a partir del 14 de febrero de 2026 solo quedará la suscripción mensual de 99 dólares. Así, Tesla busca que sus coches funcionen como smartphones, donde la venta del hardware es solo el inicio de un contrato de software recurrente.
Esta decisión ha generado reacciones encontradas entre los entusiastas, muchos de los cuales ven en ella un intento de ocultar el verdadero coste del software y de atar a los propietarios indefinidamente al ecosistema de la marca. Al mismo tiempo, la cuota mensual de 99 dólares resulta mucho más accesible que los precios anteriores, lo que en teoría debería animar a más conductores a probar las funciones autónomas, especialmente a quienes no estaban dispuestos a desembolsar miles de dólares de una sola vez. Musk apuesta por el volumen, confiando en que una masa de suscriptores transforme la valoración de Tesla hacia la de una empresa de software y no solo de automóviles.
Hay también un lado práctico en esta estrategia: el modelo de suscripción permite a Tesla mantener el software siempre actualizado y reaccionar con mayor agilidad ante cambios de mercado o restricciones regulatorias. Además, simplifica el mercado de segunda mano, ya que el valor del coche no dependerá de si el anterior dueño pagó una licencia permanente; el siguiente propietario podrá simplemente activar la suscripción. Aunque este cambio multiplica el potencial de ingresos recurrentes, también obliga a los dueños a aceptar que las mejores funciones de su vehículo solo se alquilan.
Parece que Tesla finalmente da la espalda a la propiedad tradicional, donde un producto es tuyo tras pagarlo. El futuro de la movilidad es mensual y digital, con cada nueva función a un pago con tarjeta de distancia. Es un experimento a gran escala sobre la paciencia del consumidor: veremos si la gente acepta pagar una cuota perpetua por un coche que ya tiene en el garaje o si este modelo se percibe como un abuso al bolsillo del cliente.