Rolls Royce Cullinan Presidential
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Cullinan Presidential: lujo desmedido sobre ruedas

Autor auto.pub | Publicado el: 27.02.2026

Platinum Motorsport, el sastre automotriz de Los Ángeles famoso entre celebridades como Kim Kardashian, se alió con PML Chauffeur Services para crear lo que ni siquiera Rolls-Royce se ha atrevido a ofrecer. Así nace el Cullinan Presidential, que presume de ser la primera limusina stretch auténtica basada en la última generación del Cullinan.

Aquí no hablamos de un simple retoque, sino de una cirugía mayor.

Operación Presidential: partir un super SUV en dos

Las imágenes difundidas por Platinum Motorsport muestran cómo un SUV de lujo completamente nuevo, valorado en más de 400.000 euros antes de cualquier modificación, es cortado limpiamente por la mitad. En el hueco, el taller inserta un chasis de acero hecho a medida, alargando el vehículo al menos un metro. Ahora, la longitud total supera los seis metros.

El coche donante es el renovado Rolls-Royce Cullinan Series II, presentado en la primavera de 2024 con faros rediseñados y un interior más moderno. Bajo el capó sigue el V12 biturbo de 6,75 litros de Rolls-Royce. Ahora debe mover bastante más peso, aunque las cifras de prestaciones siguen siendo un misterio.

Alargar un SUV con chasis de largueros es una cosa. Mantener la rigidez torsional, el confort de marcha y el silencio casi absoluto que exige un Rolls-Royce es otra muy distinta. Platinum Motorsport asegura que los refuerzos estructurales cumplen con los estándares de la marca, aunque el proyecto jamás pisó los talleres de Goodwood.

Hecho para Hollywood y jefes de Estado

El Cullinan Presidential fue encargado específicamente para la flota de PML Chauffeur Services. Su clientela objetivo: élites de Hollywood y dignatarios que buscan un transporte más cercano al Air Force One que a un SUV convencional.

Rolls-Royce aún no ha lanzado una limusina Cullinan de batalla larga oficial. En ese vacío entraron los preparadores estadounidenses, mezclando la artesanía británica y componentes de ingeniería alemana con un apetito por la escala muy propio de América.

El resultado es un derroche sin complejos. Un Cullinan estándar ya acapara miradas frente a cualquier hotel cinco estrellas. Añádele otro metro de batalla y el mensaje es imposible de ignorar.

En una época donde el lujo suele esconderse tras el minimalismo, el Cullinan Presidential apuesta por el espectáculo. No susurra riqueza: llega con mentalidad de caravana presidencial, aunque el destino sea simplemente Sunset Boulevard.