Polestar: four new cars in three years
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Polestar 5 y cuatro apuestas: ¿salvavidas de Geely o triunfo tecnológico?

Autor auto.pub | Publicado el: 19.02.2026

En la larga historia de la industria automotriz, pocas marcas irradian tanta confianza mientras sus cuentas parecen el epílogo del Titanic. Polestar ni se inmuta.

Mientras sus rivales recortan ambiciones y redescubren en silencio la comodidad de los motores de combustión, la marca sueco-china anuncia una ofensiva total. Bajo el mando de Michael Lohscheller, Polestar planea lanzar cuatro modelos nuevos en tres años. No se trata de una simple actualización de catálogo, sino de una apuesta de alto riesgo en la élite, donde la ingeniería manda y el marketing solo toma nota.

Polestar 5: aluminio y ambición

El Polestar 5 es el eje de la estrategia. Sus ingenieros han desarrollado una plataforma de aluminio adherido a medida para este buque insignia, logrando una rigidez torsional digna de superdeportivos de tirada limitada.

La batería de 112 kWh no se atornilla sin más bajo el piso. Forma parte integral de la estructura del chasis, aportando a la rigidez y el reparto de pesos en vez de ser un lastre muerto.

El coche llegará en verano de 2026 como un auténtico gran turismo. Su arquitectura eléctrica de 800 voltios permite cargas de hasta 350 kW, lo que significa pasar del 10 al 80 por ciento en solo 22 minutos en condiciones ideales.

En versión Performance, el sistema de doble motor entrega 650 kW y 900 Nm. Esos números lo colocan directamente en la mira del Porsche Taycan.

Cuatro modelos, una jugada arriesgada

La hoja de ruta de Polestar es toda una declaración de intenciones.

Un renovado Polestar 4 llegará a finales de 2026, combinando la practicidad de un familiar con la altura de un SUV. Los ingenieros han eliminado deliberadamente la luneta trasera, confiando toda la visibilidad posterior a cámaras. Es una decisión audaz o temeraria, según la tolerancia de cada uno a las pantallas que sustituyen al cristal.

El sucesor del Polestar 2 llegará en 2027. No será un simple lavado de cara. Esta nueva generación estrenará plataforma y apunta directamente al dominio del Tesla Model 3 en el segmento eléctrico premium compacto.

Después llegará el Polestar 7 en 2028, un SUV compacto que se fabricará en Europa. Al producirlo localmente, Geely esquiva los aranceles a los eléctricos chinos y acerca la marca a sus mercados clave.

Del sueño de diseño a la disciplina operativa

La salida de Thomas Ingenlath y la llegada de Lohscheller marcan un cambio cultural. El foco pasa de la aspiración estética a la eficiencia operativa.

Polestar sigue quemando efectivo a un ritmo preocupante, pero Geely y otros inversores acaban de inyectar más de mil millones de dólares frescos. Oxígeno, en definitiva, para una maratón que apenas comienza.

La estrategia es clara: Polestar debe pasar de ser una rareza de nicho a un jugador rentable de volumen. Un récord de ventas de más de 60.000 coches en 2025 da impulso, pero los márgenes brutos negativos obligan a los ingenieros a buscar ahorros con lupa.

Si el Polestar 5 persigue la reputación del Taycan, el Polestar 7 debe generar beneficios constantes. Sin eso, la marca corre el riesgo de convertirse en un capricho financiado por la paciencia de Geely.

Infraestructura, invierno y realidad

Para el comprador, el salto tecnológico de Polestar plantea una cuestión práctica. Un sistema de 800 voltios impresiona sobre el papel, pero de poco sirve si el cargador más cercano en la autopista solo da 50 kW. La infraestructura de carga debe evolucionar al ritmo de los coches.

Como marca de ingeniería nórdica, Polestar suele desenvolverse bien en inviernos duros. La gestión térmica y la tracción total están pensadas para climas fríos. Sin embargo, las llantas de 22 pulgadas y perfil bajo exigen precisión quirúrgica en calles urbanas maltrechas.

A nivel local, la expectación se centra en el Polestar 7. El SUV compacto premium sigue siendo el punto dulce para muchos profesionales que buscan prestaciones sin ostentación.

Que esta avalancha de productos sea el salvavidas financiero de Geely o un verdadero triunfo tecnológico dependerá menos de los titulares de lanzamiento y más de los márgenes. En la era eléctrica, el brillo por sí solo ya no garantiza la supervivencia.