Musk está comprando sus propias Tesla Cybertruck
Nuevos datos de matriculaciones apuntan a que las propias empresas de Elon Musk concentraron una parte relevante de la demanda de la Tesla Cybertruck a finales de 2025. El movimiento mantuvo ocupada la fábrica, ayudó a sostener una imagen de impulso y, con más claridad que nunca, dejó al descubierto el problema central del modelo: llama la atención, pero todavía no ha construido un mercado de masas real.
Según los datos de matriculaciones de S&P Global Mobility, SpaceX compró 1.279 Cybertruck en el cuarto trimestre de 2025, mientras que las otras empresas de Musk sumaron unas 60 unidades más. En total, eso equivale a cerca del 19 por ciento de todas las Cybertruck matriculadas en Estados Unidos durante el trimestre. El volumen total alcanzó los 7.071 vehículos.
Cuando casi una quinta parte del volumen trimestral de un modelo procede de empresas controladas por su mismo propietario, la señal del mercado empieza a difuminarse. Puede que las ventas sigan avanzando, pero resulta más difícil confiar en la calidad de esa demanda, porque los clientes externos ya no sostienen el grueso del volumen. Eso es exactamente lo que han señalado varios informes internacionales: sin las compras de las propias empresas de Musk, las matriculaciones de la Cybertruck en el trimestre habrían caído más de un 50 por ciento.
Desde el punto de vista de Tesla, la lógica es bastante clara. La línea de producción de la Cybertruck necesita volumen para evitar un fuerte aumento del coste por unidad, un inventario creciente y más presión sobre los márgenes. Si SpaceX, xAI o The Boring Company sustituyen sus vehículos de apoyo por Cybertruck, Tesla logra tres objetivos a la vez. La fábrica sigue en marcha, bajan las existencias y el mercado recibe la señal de que el modelo sigue moviéndose. SpaceX y Tesla están reemplazando parte de sus flotas de apoyo por Cybertruck, lo que hace que estas compras internas parezcan estratégicas y no accidentales.
Al mismo tiempo, el movimiento deja al descubierto el problema de posicionamiento de la Cybertruck. Musk llegó a prever unas ventas anuales de 250.000 unidades para el modelo, pero las cifras posteriores de ventas y matriculaciones no se acercan ni de lejos a ese nivel. Analistas y medios especializados han señalado repetidamente los mismos obstáculos: un precio elevado, un diseño con un atractivo claramente de nicho, dudas sobre la calidad y el simple hecho de que los compradores tradicionales de pick-up siguen prefiriendo opciones más conservadoras.
Para los inversores hay dos conclusiones claras. La primera, que el imperio empresarial de Musk tiene suficiente capacidad de compra interna para tapar huecos de demanda a corto plazo. La segunda, que la propia existencia de esa estrategia confirma que la Cybertruck no se ha convertido en un éxito autosuficiente como sí lo fue el Model Y en su mejor momento. La diferencia importa. Un producto de nicho construye efecto de marca, pero un coche de volumen construye efecto en beneficios. Ahora mismo, la Cybertruck aporta más de lo primero que de lo segundo.
Tesla está redoblando su apuesta por la inteligencia artificial, los robotaxis y los robots humanoides, mientras que las métricas tradicionales del negocio del automóvil siguen exigiendo algo menos vistoso: demanda sostenida, capacidad para sostener precios y una producción eficiente. Las ventas internas de la Cybertruck pueden ayudar a las cifras de un trimestre, pero no responden a la pregunta central del modelo en el mercado. La verdadera prueba estratégica es si Tesla puede convertir la Cybertruck en un vehículo que la gente compre fuera del ecosistema de Musk con la misma convicción que dentro de él.