Mercedes-AMG GT 4-Door Coupé
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El Mercedes AMG GT de cuatro puertas alcanza 1.169 CV y simula un V8 digital

Autor auto.pub | Publicado el: 20.05.2026

El mercado mundial del automóvil de lujo atraviesa un momento extraño. Las marcas tradicionales de altas prestaciones deben conciliar normas medioambientales cada vez más estrictas con clientes que aún esperan ruido, espectáculo y sensación de ocasión especial. La respuesta de AMG desde Affalterbach es su coche de producción más potente hasta la fecha: un Mercedes AMG GT totalmente eléctrico con 1.169 CV.

La cifra de potencia lleva la ingeniería al terreno de los hiperdeportivos, pero el gran tema de conversación es algo menos medible: un motor V8 simulado digitalmente que intenta vender a los aficionados el sonido y el carácter de la era de la combustión cuando el propio motor de combustión ya ha salido de escena.

Primero la tecnología, muy cerca el espectáculo

El nuevo buque insignia eléctrico utiliza la plataforma específica AMG.EA de AMG, diseñada para soportar cargas de rendimiento extremas. Sus cuatro motores eléctricos, uno por rueda, entregan en conjunto 1.169 CV y permiten repartir el par con precisión de milisegundos.

Esa configuración debería permitirle acelerar de 0 a 100 km/h en menos de dos segundos, lo que lo sitúa directamente frente a hiperdeportivos eléctricos como el Rimac Nevera y la próxima generación de modelos Porsche de altas prestaciones.

Para controlar semejante fuerza, AMG ha desarrollado un paquete aerodinámico activo y dirección a las cuatro ruedas, ambos pensados para compensar la masa adicional del paquete de baterías. La tecnología de la batería procede directamente de la experiencia de Mercedes en la Fórmula 1, con el foco puesto en la densidad energética y la carga rápida. El objetivo no es solo una arrancada espectacular, sino vueltas rápidas repetidas sin la pérdida de potencia asociada al sobrecalentamiento.

¿Por qué necesita un eléctrico un V8 fantasma?

El elemento más divisivo es el sistema de sonido y respuesta háptica que imita el conocido V8 biturbo de 4,0 litros de AMG. No se limita a reproducir un archivo de sonido por los altavoces. El sistema se sincroniza con los motores eléctricos, imita cambios de marcha virtuales y envía pequeñas vibraciones al habitáculo para ofrecer al conductor una sensación mecánica más familiar.

Esa decisión deja al descubierto una verdad incómoda para la industria del automóvil. En la parte alta del mercado, las cifras de aceleración por sí solas no bastan. Los compradores quieren emoción, puesta en escena y sonido. Con este sistema, Mercedes AMG admite abiertamente que el silencio estéril de un motor eléctrico puede percibirse como una debilidad en el mundo de los superdeportivos.

El resultado es teatro de ingeniería de un tipo muy caro. Un coche técnicamente eléctrico, pero que en lo emocional aún intenta hablar V8 con fluidez.

Un escaparate para el futuro eléctrico de AMG

El AMG GT eléctrico no está concebido como un modelo de gran volumen. Es un escaparate tecnológico para Mercedes, diseñado para demostrar que AMG puede seguir siendo relevante en una era completamente electrificada.

Eso también lo convierte en una apuesta arriesgada. La pregunta es si los coleccionistas fieles aceptarán un coche cuya alma procede en parte del software, o si lo verán como una costosa curiosidad técnica con una banda sonora muy convincente.

Las entregas a clientes seleccionados están previstas para finales del próximo año, y se espera que el precio se mueva en un territorio en el que las cifras se vuelven casi abstractas.

Desde el punto de vista estratégico, el coche prepara el terreno para modelos AMG eléctricos en segmentos inferiores. Enseña a los compradores una idea nueva: la velocidad del futuro puede ser silenciosa, salvo, claro, que el conductor pulse un botón y pida al ordenador que devuelva el trueno.