Mazda apaga el motor rotativo, pero no la esperanza
Mazda ha anunciado el fin de la producción de uno de los modelos más polémicos de su historia, el MX-30 R-EV, lo que significa que—al menos por ahora—el único coche de producción en serie con motor rotativo desaparece del mercado. Tras una breve carrera de apenas dos años en Europa, la tecnología de culto de la marca vuelve a quedar en suspenso, dejando la incógnita: ¿ha muerto el motor Wankel para siempre o solo es un paréntesis? A pesar de su singularidad técnica, el MX-30 R-EV—donde un compacto motor rotativo de 830 cc funcionaba solo como generador—no logró conquistar al gran público, y sus 644 kilómetros de autonomía total quedaron por detrás de los eléctricos puros y los híbridos tradicionales.
La decisión de cesar la producción, confirmada para el 14 de enero de 2026, es un movimiento pragmático tras la retirada previa del MX-30 eléctrico puro, que nunca convenció con sus escasos 200 kilómetros de autonomía. Mazda ha señalado los cambios en las "tendencias de consumo" y las "prioridades de producción" como los principales motivos, optando por redirigir recursos hacia nuevas plataformas eléctricas dedicadas y SUV más populares. Por ahora, el experimento poco convencional del MX-30, con sus características puertas "freestyle", queda como una curiosidad para la historia.
Sin embargo, los entusiastas del Wankel no deben guardar luto todavía, ya que los rumores sobre un gran regreso en otra forma no dejan de circular. Mazda ha reactivado oficialmente su "RE Development Group", un equipo de 36 ingenieros encargado de adaptar la tecnología rotativa a la era de la neutralidad de carbono. Prototipos como el Iconic SP y el Vision X-Coupe demuestran que la marca no está dispuesta a renunciar a su ADN mecánico. Estas futuras máquinas apuestan por una configuración híbrida de doble rotor capaz de entregar hasta 500 caballos de potencia, funcionando con combustibles sintéticos o incluso hidrógeno.
Esta pausa parece más un reinicio táctico que una rendición definitiva. El director de tecnología de Mazda, Ryuichi Umeshita, ha insinuado que en los próximos dos o tres años la compañía espera perfeccionar el motor rotativo para que vuelva a mover directamente las ruedas de futuros deportivos, en lugar de limitarse a recargar baterías. Si el MX-30 R-EV fue un ensayo centrado en la eficiencia, el próximo capítulo promete ser mucho más pasional, con la mira puesta en un sucesor espiritual del RX-7. El motor rotativo es como un bumerán: puede desaparecer un tiempo, pero siempre regresa con más fuerza.