Manijas enrasadas: diseño letal en los autos eléctricos
Esta vez, todos los ocupantes lograron salir con vida, pero por un margen de segundos. El peligro no es teórico: cuando las llamas invaden el habitáculo y las puertas se niegan a abrirse, la posibilidad de quedar atrapado en un coche en llamas se vuelve aterradoramente real.
Las manijas ocultas o enrasadas lucen limpias, modernas y favorecen la aerodinámica. Sin embargo, en una emergencia dependen de mecanismos que pueden fallar ante el calor, un impacto o la pérdida de energía. Cuando cunde el pánico, las soluciones poco intuitivas ralentizan la reacción y la duda consume un tiempo que simplemente no existe.
En este caso no hubo víctimas fatales, pero el desenlace pudo ser muy distinto. A medida que los autos eléctricos se multiplican, la obsesión de la industria por la pureza del diseño merece un examen más riguroso. Cuando la vida está en juego, el instinto y la simplicidad pesan mucho más que la estética.