Honda desenchufó Afeela antes de que llegara al mercado
Sony Honda Mobility canceló el proyecto Afeela justo cuando debía pasar de la presentación pulida a las ventas reales, al retirar la base técnica e industrial de la que dependía el Afeela 1.
Sony Honda Mobility anunció el 25 de marzo que dejaría de lado tanto el Afeela 1 como un segundo modelo que seguía en desarrollo. Lo hizo pese a que en California ya estaban abiertas las reservas con un depósito reembolsable de 200 dólares, unos 173 euros según el tipo de referencia del Banco Central Europeo del 25 de marzo. Además, la web oficial de Afeela seguía mostrando un precio de partida de 89.900 dólares, alrededor de 77.600 euros, junto con una autonomía EPA de hasta 300 millas y 40 sensores. Ya no se trataba de un concept car lejano, bien iluminado y cargado de promesas. Era un producto cercano al mercado, con precio, discurso comercial y posicionamiento ya definidos.
El detalle más revelador está en el calendario. El 16 de marzo, Sony Honda Mobility inauguró su AFEELA Studio & Delivery Hub en Torrance y seguía hablando de entregas. Nueve días después, la misma empresa anunció el fin del programa. Un giro así sugiere que el proyecto no se hundió porque el diseño no convenciera o porque el marketing no funcionara. La retirada de Honda le quitó antes el suelo bajo los pies.
La causa real aparece en la propia declaración de Honda del 12 de marzo. La compañía dijo que cancelaría tres modelos eléctricos previstos para producción en Norteamérica dentro de una revisión más amplia de su estrategia de electrificación, y advirtió de que el impacto financiero podría alcanzar los 2,5 billones de yenes. Reuters informó después de que ese repliegue más amplio de Honda dejó a la empresa conjunta sin los activos y las tecnologías que necesitaba para sacar adelante Afeela. Cuando la matriz pisa el freno a esa escala, el resto del programa pasa a parecer alarmantemente teórico.
Sony Honda Mobility vino a admitirlo de forma bastante clara. En su aviso de cancelación, la empresa señaló que la revisión estratégica de Honda implicaba que ya no podía utilizar ciertas tecnologías y activos que formaban parte del plan de negocio original. Esa es la frase clave de todo el caso. Sony aportaba la ambición de software, el ecosistema multimedia y la gran idea de un coche más orientado al entretenimiento. Honda debía poner la columna vertebral industrial. En cuanto ese apoyo desapareció, Afeela perdió cualquier vía convincente hacia la producción. Esto se parece menos a un fracaso de marketing que a uno industrial.
La caída de Afeela deja una lección bastante dura para el sector. Los compradores veían una berlina de lujo repleta de pantallas, la promesa de un sistema de infoentretenimiento con sabor PlayStation y la supuesta sinergia de dos gigantes japoneses. Por debajo había una premisa frágil: que Honda mantendría hasta el final su plan de eléctricos para Norteamérica. En el momento en que esa premisa desapareció, el Afeela 1 dejó de parecer el eléctrico de lujo del mañana y pasó a parecer una diapositiva de presentación muy cara. Sony Honda Mobility reembolsará a quienes hicieron la reserva y afirma que seguirá debatiendo su futuro con Sony y Honda, pero Afeela, como marca, perdió lo único que un recién llegado no puede permitirse perder: credibilidad justo antes del lanzamiento.