McMurtry Workshop
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Helix y McMurtry redefinen el hipercoche eléctrico

Autor auto.pub | Publicado el: 17.02.2026

La reputación británica por la ingeniería de nicho sigue intacta. El especialista en trenes motrices eléctricos Helix suministra motores SPX242-94 hechos a medida al McMurtry Spéirling PURE, una máquina que no deja de romper esquemas sobre lo que pueden lograr cuatro ruedas.

El Spéirling monta dos motores Helix en el eje trasero, que juntos entregan la descomunal cifra de 1.000 caballos de potencia. A diferencia de los eléctricos de gran serie, donde la durabilidad y el coste imponen concesiones, aquí se persigue el rendimiento puro con una determinación implacable.

Potencia pluma

Cada motor SPX242-94 pesa apenas 33 kilogramos. Esa cifra permite a McMurtry mantener el tamaño compacto del coche sin renunciar a una aceleración explosiva. En un segmento donde cada kilo cuenta, aligerar el tren motriz se traduce directamente en mayor agilidad y respuesta.

Los motores trabajan en tándem con el sistema patentado Downforce on Demand de McMurtry, un ventilador que literalmente pega el coche al asfalto. El resultado roza lo absurdo: el Spéirling acelera de 0 a 96 km/h (60 mph) en solo 1,5 segundos. Eso lo sitúa por delante de prácticamente cualquier rival de combustión o eléctrico de producción en serie.

Más que un simple contrato

La implicación de Helix va mucho más allá de un acuerdo de suministro. Es una auténtica carta de presentación técnica. La empresa ya ha proporcionado componentes para proyectos como el Aston Martin Valkyrie y el Lotus Evija, ambos considerados referentes de la ingeniería británica.

Al asociarse con McMurtry, Helix reafirma su posición en la vanguardia de la propulsión eléctrica de altas prestaciones. Aquí no se trata de fabricar en masa, sino de exprimir la densidad de potencia, la eficiencia térmica y la fiabilidad bajo condiciones extremas.

Las primeras entregas del Spéirling PURE están previstas para 2026. En un mercado saturado de cifras llamativas y promesas de marketing, este proyecto destaca por una razón más sencilla: demuestra que, cuando se minimiza el peso y no se hacen concesiones en ingeniería, el rendimiento eléctrico se siente menos como progreso y más como una detonación controlada.