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Ford resucita el Fiesta con base Renault eléctrica

Autor auto.pub | Publicado el: 16.02.2026

Ford ha confirmado una alianza estratégica con Renault Group que traerá de vuelta el nombre Fiesta a Europa en 2028, esta vez como un compacto totalmente eléctrico. La nueva generación del Fiesta se fabricará sobre la plataforma AmpR Small de Renault, marcando un giro radical en la estrategia de Ford para el segmento B.

La producción del anterior Ford Fiesta terminó en 2023 para liberar espacio en la planta de Colonia, ahora dedicada a los SUV Explorer y Capri. Desde entonces, la cuota de mercado de Ford en Europa ha caído por debajo del 4 por ciento, obligando a la marca a replantear su estrategia. El nuevo Fiesta no será un Ford de pura cepa en términos de ingeniería: utilizará la plataforma AmpR Small de Renault.

Basado en el Renault 5

La próxima generación eléctrica del Fiesta compartirá chasis y motorizaciones con el recién presentado Renault 5. Para Ford, la lógica es aplastante: desarrollar una arquitectura eléctrica propia para el segmento B costaría miles de millones de euros. Aprovechar una base ya existente reduce drásticamente ese gasto.

La producción tendrá lugar en el complejo ElectriCity de Renault, en el norte de Francia.

En cuanto a especificaciones técnicas, se esperan baterías de 40 y 52 kWh. El paquete mayor debería ofrecer hasta 400 kilómetros de autonomía según el ciclo WLTP. Las potencias oscilarán entre 90 y 110 kW, es decir, de 120 a 150 caballos, siempre con tracción delantera. La carga rápida en corriente continua permitirá pasar del 15 al 80 por ciento en unos 30 minutos bajo condiciones óptimas.

Rivales: ID.2 y Dolphin

En la incipiente categoría de utilitarios eléctricos, el renacido Fiesta tendrá competencia seria. El próximo Volkswagen ID.2 promete hasta 450 kilómetros de autonomía. Ford responde con la promesa de un chasis más afinado y una conducción más entretenida. Desde China, el BYD Dolphin llega con batería de 60 kWh y precios agresivos, pero las marcas europeas siguen apostando por una puesta a punto de suspensión y dirección adaptada a las carreteras locales.

La decisión de Ford de adoptar tecnología Renault revela una realidad ineludible: sobrevivir en la era eléctrica exige escala. El director ejecutivo Jim Farley ha dejado claro que Ford se centrará en el diseño y la dinámica de conducción, dejando el desarrollo industrial y la gestión de la cadena de suministro en manos de su socio.

El movimiento apunta directamente a fabricantes como Geely y SAIC Motor, que avanzan con fuerza en Europa gracias a precios competitivos.

Por qué el Fiesta sigue importando

El regreso del Fiesta tiene un peso simbólico. Tras el fin de la producción del Focus en 2025, la gama europea de Ford quedaría dominada por SUV, lo que podría alejar a compradores jóvenes y clientes de flotas que aún valoran los compactos. En el segmento B eléctrico, el éxito dependerá de algo más que el nombre: una bomba de calor y buen rendimiento de carga en frío serán claves en el norte de Europa. La plataforma AmpR fue diseñada pensando en estos climas, así que la gestión térmica eficiente debería estar garantizada.

La química de las baterías también evolucionará. Para 2028, Renault y por tanto Ford planean pasarse a celdas LFP más asequibles, que toleran mejor las cargas frecuentes al 100 por ciento, aunque requieren preacondicionamiento eficaz en invierno.

Para compradores en Estonia y mercados similares, el precio será decisivo. Si Ford logra mantener el Fiesta básico por debajo de los 25.000 euros, será una alternativa creíble a los pequeños gasolina. Si no, la nostalgia por el nombre puede no ser suficiente.

El Fiesta fue sinónimo de diversión asequible al volante en Europa. En 2028 veremos si la herencia y la colaboración pueden repetir la hazaña en la era eléctrica.