El Zyrus Strada R³ devuelve a la vida el V10 de Lamborghini
El fabricante noruego de baja producción Zyrus Engineering se prepara para iniciar este verano la producción del Strada R³. Las primeras imágenes apenas dejan dudas sobre el coche donante, con una silueta inconfundible de Lamborghini Huracán, pero las cifras prometidas lo sitúan muy por encima de una preparación al uso: unos 1.500 CV, 1.424 kg de peso en vacío y hasta 1.500 kg de carga aerodinámica.
No es simplemente otro kit de carrocería extremo con un escape más ruidoso y una cifra de potencia optimista. Zyrus ha replanteado el Strada R³ como un proyecto completo, manteniendo reconocible al Huracán pero transformándolo en algo muy cercano a un modelo nuevo. Un capó rediseñado, pasos de rueda ensanchados, un enorme alerón trasero fijo y unas luces diurnas con motivo en X alteran por completo el equilibrio visual del coche. Varias fuentes apuntan a julio como inicio de la producción, lo que sugiere que el proyecto ya ha superado con creces la fase de idea.
La clave, sin embargo, está detrás de los asientos. El Strada R³ conserva la conocida arquitectura V10 del Huracán, pero Zyrus asegura que extraerá alrededor de 1.500 CV con una configuración biturbo. Si a eso se suman 1.424 kg de masa y hasta 1.500 kg de carga aerodinámica, el resultado es un coche claramente orientado al circuito, aunque siga homologado para carretera.
Ahí es donde el proyecto adquiere un interés estratégico. En un momento en que Lamborghini ya ha entrado en la era posterior al Huracán con un V8 híbrido, Zyrus apuesta por la vieja escuela con una seguridad casi desafiante. Diez cilindros, mucha sobrealimentación y sin pedir perdón.
Esa ambición no surge de la nada. El anterior LP1200 Strada de Zyrus se basaba en el Lamborghini Huracán EVO RWD, rendía hasta 1.217 CV, contaba con homologación de carretera TÜV Rheinland y estaba limitado a solo nueve unidades. La compañía también afirma haber acumulado más de 18.000 kilómetros de pruebas en circuito, un título noruego GT+ en 2020 y una vuelta al Nürburgring de 6 minutos y 48 segundos en condiciones de jornada de pruebas. Ese historial convierte al Strada R³ en algo más que un render llamativo. Zyrus ya ha demostrado que sabe llevar la plataforma del Huracán al límite, y apretar un poco más.
Por ahora, la firma se muestra prudente con los detalles comerciales. Todavía no ha publicado una tarifa oficial ni el volumen de producción, aunque el anterior proyecto de 1.200 CV arrancaba en nada menos que 595.000 euros. El diario económico noruego Finansavisen informó el año pasado de que el Strada R³ podría alcanzar un precio de exportación de 1,3 millones de euros. Eso lo sitúa en una parte del mercado en la que los compradores no pagan solo por prestaciones. También pagan por rareza, artesanía y por la historia mecánica que envuelve al coche.
Eso convierte al Strada R³ en una prueba de mercado tanto como de ingeniería. Si encuentra compradores, sugerirá que el nicho más rentable del mundo de los superdeportivos de combustión ya no pertenece solo a los propios fabricantes. Pequeñas firmas de ingeniería pueden tomar una plataforma veterana pero deseable, reconstruirla en algo mucho más agresivo y vender el resultado a coleccionistas como una de las últimas experiencias verdaderamente mecánicas que quedan.
Zyrus intenta ahora demostrar que la vida útil del Huracán V10 ya no estará definida por el ciclo de producto de Lamborghini, sino por cuánto estén dispuestos a pagar los compradores por este tipo de brutalidad analógica. En un mercado que deriva hacia los híbridos, el software y un refinamiento sintético, puede que sea un nicho. Pero es un nicho muy caro, y quizá ahí esté la clave.