Škoda Peaq 29.03.2026
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El Škoda Peaq lleva el buque insignia eléctrico de la marca a una nueva categoría

Autor auto.pub | Publicado el: 30.03.2026

Škoda ha desvelado los primeros detalles oficiales del Peaq, su coche eléctrico más grande hasta la fecha, y con ello confirma que el prototipo Vision 7S llegará a producción. El Peaq no se limita a crecer en tamaño: será el nuevo buque insignia eléctrico de la marca, con el objetivo de reforzar su imagen, mantener su reputación de practicidad familiar y elevar al mismo tiempo la rentabilidad de su negocio eléctrico.

Su nombre oficial es Peaq, no Peak. Škoda lo define como su nuevo buque insignia eléctrico, basado en el Vision 7S, asentado sobre la plataforma MEB y destinado a fabricarse en Mladá Boleslav. Eso deja claro que no se trata de un proyecto secundario. La marca le otorga un peso estratégico real dentro de su ofensiva eléctrica de 2026.

Más que un Enyaq de mayor tamaño.

Las cifras dejan claro que Škoda quería ir más allá de un simple Enyaq agrandado. El Peaq mide 4.874 milímetros de largo y tiene una batalla de 2.965 milímetros. Además, podrá elegirse con cinco o siete plazas. En la configuración de cinco asientos, el maletero alcanza los 1.010 litros, lo que lo convierte en el Škoda más espacioso actualmente a la venta en capacidad de carga. Incluso la versión de siete plazas mantiene 299 litros, mientras que un maletero delantero de 37 litros añade algo más de espacio útil.

Lo que Škoda pone sobre la mesa es, en realidad, un eléctrico que intenta trasladar la practicidad familiar del Kodiaq a una parte del mercado más cara y más centrada en la tecnología.

La gama mecánica sigue la misma lógica sobria. Škoda ofrecerá tres versiones, 60, 90 y 90x, con potencias de entre 150 y 220 kW. Según las cifras oficiales, los 90 y 90x superarán los 600 kilómetros de autonomía, mientras que el 90x, tope de gama, acelera de 0 a 100 km/h en 6,7 segundos. La carga rápida del 10 al 80 por ciento requiere entre 27 y 28 minutos. El modelo de acceso utiliza una batería de 63 kWh, mientras que las versiones más potentes recurren a un paquete de 91 kWh.

Eso apunta a una estrategia clara. Škoda no lanza el Peaq como una propuesta de volumen basada en el precio. Lo dirige a familias que recorren largas distancias y a clientes dispuestos a pagar más por equipamiento y autonomía.

Škoda quiere algo más que atractivo racional.

La parte más interesante de la historia del Peaq no está solo en su tamaño, sino también en su equipamiento y en su ambición. Estrena una nueva pantalla táctil vertical de 13,6 pulgadas basada en Android, una instrumentación de 10 pulgadas, llave digital, funciones V2L y V2H, tiradores de puertas enrasados, un techo panorámico electrocrómico dividido en nueve secciones y el primer sistema de sonido Sonos de la marca.

A eso se suma el paquete Relax, que añade asientos con masaje, reposapiés, modos wellness y un habitáculo concebido para sentirse más como un salón sobre ruedas que como un SUV familiar convencional.

Es aquí donde Škoda intenta dar un verdadero paso hacia arriba. Su promesa tradicional de valor siempre se ha apoyado en la racionalidad y la utilidad. Con el Peaq, busca añadir una capa más amable y aspiracional, sin fingir que de la noche a la mañana se ha convertido en otro tipo de marca.

Diseñado para impulsar todo el negocio eléctrico.

En términos comerciales, el Peaq encaja con precisión en la posición actual de Škoda. La compañía cerró 2025 con ingresos récord de 30.100 millones de euros, un beneficio operativo de 2.500 millones y 1.043.900 entregas. También anunció que en 2026 duplicará su gama de eléctricos puros con el Epiq y el Peaq.

Eso importa porque el Peaq no solo asume un papel técnico. También debe cargar con la parte más exigente en la zona alta de la gama eléctrica, tanto en crecimiento como en imagen, mientras que se espera que el Epiq abra la puerta en un escalón de precio inferior. Škoda divide su ofensiva eléctrica en dos frentes. Un modelo está ahí para aportar volumen. El otro, para elevar la posición de la marca.

La lógica industrial refuerza aún más esa idea. En febrero, Škoda anunció una inversión de 205 millones de euros en una nueva nave de sistemas de baterías en Mladá Boleslav, con capacidad anual para hasta 335.000 paquetes de baterías y margen suficiente para respaldar hasta 200.000 vehículos eléctricos al año. Dado que el Peaq también se fabricará allí, la conclusión es bastante evidente. Škoda vincula estrechamente su nuevo buque insignia a la producción local, a la fabricación de baterías y a una cadena de suministro europea más sólida.

Así que no es solo un modelo nuevo. También es un nuevo pilar de carga para una fábrica en la que el grupo acaba de invertir una suma importante.

El Peaq muestra que Škoda quiere crecer en la era eléctrica no solo bajando en precio, sino subiendo en valor. Ahora tiene que demostrar que la practicidad de un coche familiar, más de 600 kilómetros de autonomía y una sensación de calidad más suave pueden plantar cara en Europa a rivales eléctricos de siete plazas mucho más extrovertidos.

Si lo consigue, el Peaq podría convertirse en uno de los Škoda más importantes de la próxima década, tanto para la marca como para su cuenta de resultados. Si no, se recordará como un intento muy hábil y muy medido de llevar a la marca hacia un posicionamiento más alto, quizá demasiado prudente para su propio bien.