El Polestar 7 se fabricará en Eslovaquia, pero ¿encontrará allí su alma?
Polestar, la marca sueca de vehículos eléctricos que sigue buscando una identidad definida, ha anunciado que su próxima creación, el Polestar 7, tendrá finalmente un hogar en Europa. Sin embargo, no será en la escandinava tierra del diseño, sino en Košice, Eslovaquia, donde Volvo Cars comenzó en 2023 la construcción de su fábrica.
El Polestar 7 no llegará al mercado hasta 2028 y se basará en la arquitectura del grupo Geely, aprovechando la tecnología de Volvo. Es una fórmula conocida: compartir componentes, baterías y motores eléctricos de última generación, todo ello envuelto en la promesa de una “sensación de conducción típica de Polestar”. Lo que significa exactamente esa fórmula, como suele ocurrir, queda convenientemente indefinido en el comunicado de prensa.
Sobre el papel, la planta eslovaca cumple con todos los requisitos: buena logística, una sólida red de proveedores y una ubicación estratégica en la Unión Europea. Sin embargo, la pregunta de fondo es si este amplio intercambio de plataformas entre Volvo y Geely no acabará convirtiendo a Polestar en una simple variante con otro logotipo sobre un chasis ya conocido. Al fin y al cabo, ser “premium” implica algo más que un emblema reluciente y una suspensión ligeramente más firme.
Polestar confía en que fabricar sus coches en Europa suponga un nuevo impulso y le ayude a forjar una identidad renovada. Pero con un lanzamiento previsto para 2028, una eternidad en el sector del automóvil, existe el riesgo real de que lo que hoy es novedoso resulte superado cuando llegue el momento. El Polestar 7 podría marcar un antes y un después. O quedarse en una nota ambiciosa más en la historia. El tiempo lo dirá.