Volkswagen Atlas
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El nuevo Volkswagen Atlas mira hacia China

Autor auto.pub | Publicado el: 01.04.2026

Volkswagen ha presentado la segunda generación del Atlas, conocido como Teramont en varios mercados. A simple vista, este gran SUV familiar mantiene su fórmula de líneas cuadradas, pero por debajo cambia mucho más: estrena pantallas de mayor tamaño, una nueva arquitectura digital, más asistentes a la conducción y un motor 2.0 turbo más potente. El resultado busca convencer a la vez al cliente familiar y al que mide la modernidad por el tamaño de la pantalla.

Volkswagen ha sustituido casi todos los paneles de la carrocería, salvo el techo, ha acercado el modelo a la arquitectura MQB Evo y ha llevado al Atlas con más decisión a la siguiente generación de SUV familiares. Con buen criterio, no ha roto un diseño que ya funcionaba. El Atlas sigue siendo cuadrado, grande y fácil de reconocer a distancia, pero el frontal es más afilado, los faros tienen un aspecto más agresivo y el logotipo iluminado se alinea por completo con la estética premium que marca tendencia.

Lo más revelador está en otro punto. El nuevo Atlas guarda una estrecha relación con el Teramont Pro destinado al mercado chino. Eso dice bastante sobre el planteamiento de Volkswagen. La marca aplica la misma receta para acercar su SUV familiar estadounidense a los gustos digitales chinos, con una imagen más moderna sin renunciar al espacio ni a la practicidad. Dicho de otro modo, el Atlas ya no es solo un Volkswagen grande. Es un Volkswagen grande que quiere demostrar que entiende el momento.

El mayor cambio está en el interior. La versión de acceso incorpora una pantalla central de 12,9 pulgadas, mientras que el resto de la gama recurre a una de 15 pulgadas, y todas las variantes montan una instrumentación digital de 10,3 pulgadas. El selector del cambio pasa a la columna de dirección, lo que libera espacio en la consola central para bases de carga inalámbrica. El salpicadero suma molduras de madera, nueva iluminación ambiental y un mando giratorio con funciones añadidas para el volumen, los modos de conducción y las llamadas atmósferas. Volkswagen deja claro que quiere elevar un peldaño la calidad percibida del Atlas, porque en un SUV grande de tres filas de asientos el espacio ya no basta para cerrar una venta. Los compradores también quieren la tranquilidad de que el coche pertenece a 2026 y no a 2018.

Bajo el capó, el panorama resulta más interesante y algo más sobrio. El Atlas utiliza una evolución del motor EA888 2.0 turbo con 282 CV. Son 13 CV más que antes, pero el par baja de 370 Nm a 350 Nm. Volkswagen mantiene la caja automática de ocho velocidades, ofrece tracción delantera o total y conserva una capacidad de remolque de hasta 2,27 toneladas. Sí, sobre el papel el Atlas parece algo más vivo, aunque no necesariamente más contundente en esa forma de empujar a bajo régimen que suele venir bien en un gran SUV familiar.

En asistentes a la conducción, Volkswagen eleva el listón porque el mercado ya apenas le deja alternativa. Travel Assist ahora puede ejecutar cambios de carril cuando el conductor los inicia, Emergency Assist puede reducir la velocidad del coche y guiarlo hasta el arcén si detecta un posible problema médico, y Park Assist Plus se suma a la lista de opciones. La marca también añade un airbag central delantero, con lo que el Atlas se acerca más a lo que el segmento ya considera un nivel básico de buen comportamiento.

Esa es, en esencia, la propuesta del nuevo Atlas. Sigue siendo el mismo vehículo familiar de hombros anchos, pero ahora con una capa digital más marcada y un habitáculo pensado para sentirse menos como una herramienta práctica y más como un producto contemporáneo. La influencia china no es casual. Es precisamente la clave. Volkswagen sabe que, incluso en un gran SUV familiar, la practicidad por sí sola ya no basta. El coche también tiene que parecer conectado, inteligente y actual, aunque lo que más valorarán muchos propietarios seguirá siendo algo mucho más simple: que se traga sin protestar a los niños, el equipaje y una semana entera de caos doméstico.