El ahorro de combustible en los camiones depende cada vez más de sumar pequeñas mejoras
Reducir el consumo de combustible de los camiones pesados depende cada vez más del efecto acumulado de pequeñas mejoras técnicas. Más allá del motor y la aerodinámica, también influyen en el uso de energía la cadena cinemática, la resistencia a la rodadura de los neumáticos, la gestión energética y los sistemas predictivos de ayuda a la conducción.
Al mismo tiempo, la Unión Europea está endureciendo los requisitos de CO2 para los vehículos pesados. Según el marco revisado, la mayoría de los subgrupos de vehículos regulados están sujetos a factores de reducción de CO2 del 45% a partir de 2030, del 65% desde 2035 y del 90% desde 2040. Los valores de referencia exactos y los cálculos de cumplimiento varían según la categoría del vehículo.
El motor ya no basta por sí solo
Los mejores motores diésel para vehículos pesados se acercan ya al 50% de rendimiento térmico al freno. Scania, por ejemplo, declara un rendimiento térmico al freno máximo del 50% para su motor Super de 13 litros. Los fabricantes buscan avances adicionales mediante una inyección de combustible más precisa, una menor fricción interna, una sobrealimentación más eficiente y el funcionamiento a regímenes de motor más bajos.
A velocidades de autopista, la aerodinámica influye mucho en el consumo de combustible. Los deflectores de techo y laterales, las cabinas con una aerodinámica más optimizada y los sistemas de cámaras que sustituyen a los retrovisores convencionales contribuyen a reducir la resistencia al avance. El beneficio de cada cambio puede ser modesto, pero, con un elevado kilometraje anual, el efecto combinado de varias mejoras puede resultar significativo.
El mismo principio se aplica a la transmisión. La caja de cambios GW de Scania emplea un bloqueo de gamas que impide engranar marchas de forma simultánea y elimina la necesidad de una marcha atrás específica. Según Scania, este diseño acorta y aligera la transmisión, al tiempo que reduce las pérdidas de energía.
Los neumáticos y el software también afectan a los costes operativos
En el caso de los neumáticos, no existe un único porcentaje de ahorro de combustible que resulte significativo: el resultado depende del camión, su carga, el firme, la presión de los neumáticos y su construcción. Continental afirma, no obstante, que la resistencia a la rodadura puede representar hasta un tercio del consumo de combustible de un camión. Mantener las presiones correctas, alinear bien las ruedas y utilizar neumáticos de baja resistencia a la rodadura permite, por tanto, reducir directamente las pérdidas de energía.
El software también desempeña un papel cada vez más importante. Los sistemas predictivos de control de crucero utilizan datos topográficos para anticipar ascensos y descensos, y ajustan en consecuencia la velocidad, la selección de marchas y la circulación por inercia. Según Scania, la versión actualizada de su Cruise Control with Active Prediction puede aportar un ahorro adicional de combustible de hasta el 2% en carreteras onduladas.
Así pues, el ahorro de combustible de los camiones pesados ya no depende de una sola tecnología revolucionaria. Los fabricantes trabajan en paralelo para reducir las pérdidas en el motor, la cadena cinemática, la aerodinámica y los neumáticos, y emplean más software para que esos sistemas funcionen juntos como un todo. En un camión que recorra muchos kilómetros, el efecto combinado de varias pequeñas mejoras puede traducirse en una reducción significativa de los costes de combustible para el transportista.