China quiere que vuelvan los botones físicos al coche: primer freno serio a la era de las pantallas táctiles
China prepara una normativa para devolver los mandos físicos a las funciones más importantes del coche. No es nostalgia, sino una cuestión de seguridad y ergonomía. Intermitentes, luces de emergencia, limpiaparabrisas, desempañado del parabrisas, selección de marcha y sistemas de emergencia no deberían depender solo de una pantalla central ni de navegar por menús.
Una publicación en un foro apunta a un problema real, pero el origen de la información está en otro sitio.
CarNewsChina informa de que el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China, conocido como MIIT, prepara una actualización de la norma GB4094 2016. El nuevo requisito se aplicaría a los coches de nueva producción a partir del 1 de julio de 2027 y añadiría la exigencia de controles físicos para funciones que el conductor debe poder usar con rapidez, sin mirar y sin tener que entrar en la pantalla central.
Conviene aclarar un punto. Esto no significa que China vaya a prohibir las pantallas grandes. El sistema de infoentretenimiento, la navegación, la música, los ajustes detallados del climatizador y el entretenimiento pueden seguir en las pantallas. El Estado interviene donde las pantallas táctiles empiezan a afectar de forma directa a la seguridad en la conducción.
¿Qué botones tienen que volver?
El borrador de la norma incluiría, según la información publicada, las siguientes funciones: intermitentes, luces de emergencia, claxon, limpiaparabrisas, calefacción y desempañado del parabrisas, elevalunas eléctricos, selección de marchas P, R, N y D, activación y desactivación de los sistemas de asistencia al conductor, sistema de llamada de emergencia y, en los coches eléctricos, desconexión de emergencia del sistema de alta tensión.
Los requisitos van más allá de la simple presencia de un botón. La superficie útil del mando debe medir al menos 10 x 10 mm, su ubicación debe ser fija, el control debe ofrecer respuesta táctil o sonora, y las funciones clave deben seguir siendo utilizables aunque el sistema central del coche se bloquee o se quede sin alimentación.
Ese último punto es el más importante desde el punto de vista técnico. Si la pantalla se congela, el conductor no debe perder acceso a los limpiaparabrisas, al desempañado del parabrisas o a las luces de emergencia. En este contexto, el botón físico no es un adorno de diseño anticuado. Es un sistema de respaldo.
El efecto Tesla ha llegado a su límite
El auge de las pantallas táctiles comenzó con la idea de hacer los habitáculos visualmente más limpios y más flexibles gracias al software. Tesla demostró que una gran pantalla podía controlar casi todo. La industria china del coche eléctrico adoptó muy rápido esa misma lógica. Nio, Xpeng, Li Auto, Aito, Xiaomi y muchos otros diseñaron interiores en los que el número de botones físicos se redujo al mínimo.
El problema apareció en el uso diario. Cuando el conductor tiene que buscar por menús en marcha para encontrar la calefacción del parabrisas, el ajuste de los retrovisores o el mando de un sistema de asistencia, eso ya no es diseño limpio. Es distracción disfrazada de minimalismo. Según CarNewsChina, el trabajo sobre la actualización de la GB4094 empezó en 2023 e incluyó a fabricantes y organismos de ensayo, entre ellos el China Automotive Technology and Research Center, Geely, FAW Volkswagen, BYD y Great Wall Motor.
Europa avanza en la misma dirección, pero con una presión más suave
El enfoque chino es regulatorio. Si la norma entra en vigor, los fabricantes tendrán que cumplirla para obtener la homologación de venta. En Europa, la presión llega por ahora sobre todo a través de Euro NCAP. Según un resumen del ETSC, el esquema de evaluación de Euro NCAP para 2026 favorecerá controles físicos independientes para funciones clave, entre ellas intermitentes, luces de emergencia, claxon, limpiaparabrisas y la llamada de emergencia eCall. Sin esas soluciones, lograr la máxima calificación será más difícil.
La diferencia en Europa es que Euro NCAP no legisla para los fabricantes. Moldea el mercado a través de la reputación. Una calificación de cinco estrellas en seguridad vende coches, genera confianza e influye en las decisiones de compra de flotas. En la práctica, esa presión puede ser casi tan poderosa como una exigencia legal.
Los estudios respaldan el regreso de los botones
Las críticas a las pantallas táctiles no son solo quejas de periodistas del motor. En 2022, la revista sueca Vi Bilägare probó 11 coches modernos y los comparó con un viejo Volvo V70 equipado con botones tradicionales. A 110 km/h, el conductor tuvo que realizar tareas sencillas, como cambiar de emisora de radio y ajustar la temperatura. En el peor coche moderno, esas tareas llevaron más de cuatro veces más tiempo que en el viejo Volvo con controles físicos.
Eso muestra por qué no se trata solo de una cuestión de gustos. Un botón físico se puede encontrar por memoria muscular. Una pantalla táctil exige una mirada, un movimiento preciso del dedo y a menudo varios pasos. En un coche que circula a 90 o 110 km/h, cada segundo extra son decenas de metros recorridos con la atención del conductor dividida.
¿Qué significa esto para los fabricantes?
La norma china afectaría de forma más directa a las marcas que trasladaron demasiadas funciones a la pantalla central. Tesla tendrá que revisar sus modelos para el mercado chino, y lo mismo vale para Xiaomi, Nio, Xpeng, Li Auto y otras marcas locales de coches eléctricos. El efecto no se detendrá en China. Si un fabricante desarrolla un modelo global, no tiene mucho sentido crear un salpicadero completamente distinto para cada mercado.
Eso podría acelerar un cambio de rumbo global. Volkswagen ya empezó a volver a los controles físicos tras las críticas de los clientes, especialmente en las funciones del volante y la climatización. Una nueva norma china daría a esa misma tendencia un respaldo regulatorio.
La pantalla se queda, pero cambia su papel
La conclusión correcta no es que las pantallas táctiles sean malas. La conclusión correcta es que una pantalla táctil encaja para la información, los ajustes y las funciones de uso poco frecuente, pero no para los mandos críticos de conducción.
Un coche moderno bien resuelto necesita ambas cosas. Necesita una gran pantalla para la navegación, los flujos de energía, los contenidos multimedia y las actualizaciones de software. También necesita botones físicos o mandos en la columna de dirección para las funciones que el conductor debe usar de inmediato y sin mirar. Sobre todo, necesita una jerarquía clara en la que una función de seguridad no desaparezca dentro de un menú por un efecto de diseño.
En ese sentido, China no está devolviendo el coche al pasado. Está obligando a los fabricantes a admitir que la mano humana, la memoria muscular y la respuesta táctil no son tecnologías obsoletas.
La perspectiva del mercado europeo
Para los compradores en Europa, el movimiento de China importa por dos razones. La primera, que muchos coches eléctricos nuevos que llegan a Europa se fabrican en China o se desarrollan en centros de ingeniería chinos. Si China exige controles físicos, esas mismas soluciones también podrían llegar a las versiones europeas.
La segunda, que la ergonomía puede volver a convertirse en una ventaja competitiva. Un coche con botones del climatizador fáciles de encontrar, una palanca de limpiaparabrisas, un mando giratorio para el volumen y un interruptor claro para las luces de emergencia ya no parece anticuado. Parece bien pensado. Tras años de fascinación por las pantallas táctiles, la facilidad de uso empieza a vender otra vez.
Resumen técnico
China prepara una actualización de la norma GB4094 2016 que exigiría controles físicos para funciones críticas del coche.
El requisito se aplicaría a los coches de nueva producción a partir del 1 de julio de 2027.
Un control físico deberá tener una superficie útil de al menos 10 x 10 mm, una ubicación fija y respuesta táctil o sonora.
Las pantallas táctiles no desaparecerán, pero los intermitentes, las luces de emergencia, los limpiaparabrisas, el desempañado del parabrisas, la selección de marcha y las funciones de emergencia ya no deberían quedar solo dentro de menús.
Euro NCAP avanza en una dirección similar con su esquema de evaluación para 2026, al vincular más estrechamente la calificación de cinco estrellas en seguridad a la presencia de controles físicos.