El BMW iX5 Hydrogen estrena depósito y eleva su autonomía hasta 750 kilómetros
BMW prepara para 2028 la versión de producción del iX5 Hydrogen con un nuevo sistema de depósitos “Flat Storage” que almacena al menos siete kilos de hidrógeno, reposta en menos de cinco minutos y promete una autonomía estimada de hasta 750 kilómetros. La clave, sin embargo, está en la integración: la marca asegura que el conjunto cabe bajo el piso del X5 sin restar espacio al habitáculo y permite fabricar la variante de hidrógeno en la misma línea que las versiones de gasolina, diésel, híbrida enchufable y eléctrica.
BMW no habla esta vez de un simple depósito de hidrógeno. La compañía sustituye la anterior disposición de dos depósitos por una nueva arquitectura basada en siete depósitos de alta presión fabricados en material compuesto reforzado con fibra de carbono. Están conectados en paralelo y alojados dentro de una robusta estructura metálica. En lugar de tratar cada depósito como un recipiente de presión independiente, BMW agrupa varias cámaras en una única unidad sellada controlada por una válvula principal central. Según la marca, eso mejora tanto la densidad energética como la flexibilidad de integración, una explicación que también ayuda a entender por qué ya ha registrado varias solicitudes de patente en torno a este concepto.
El verdadero alcance del anuncio está en cómo encaja el sistema en el coche. BMW asegura que la geometría de los nuevos depósitos de hidrógeno funciona junto con la batería de alta tensión Gen6 sin invadir el espacio para los pasajeros. Dicho de otro modo, el X5 de hidrógeno no debería obligar al compromiso habitual por el que una mecánica alternativa resta maletero, espacio en las plazas traseras o altura del piso. Al mismo tiempo, la estructura del vehículo aporta protección mecánica adicional a los depósitos de 700 bares, reforzando también el argumento de seguridad. BMW quiere dejar clara una idea: un X5 de hidrógeno debe sentirse para el cliente como un X5 normal, no como un laboratorio con ruedas.
Frente a la actual flota piloto del iX5 Hydrogen, el cambio es importante. El anterior coche de pruebas utilizaba dos depósitos CFRP de 700 bares con una capacidad combinada de seis kilos de hidrógeno, suficiente para una autonomía WLTP de 504 kilómetros. Ahora, BMW afirma que el nuevo sistema eleva la capacidad de almacenamiento hasta al menos siete kilos y lleva la autonomía hasta un máximo de 750 kilómetros. Eso sugiere que la marca ya no trata el hidrógeno como una simple demostración tecnológica. Busca responder a una cuestión mucho más práctica: cómo conseguir que un SUV grande de pila de combustible resulte tan fácil de usar en el día a día como un modelo diésel o de gasolina.
En marzo, BMW confirmó que el nuevo X5 se dejará ver en público en el verano de 2026 y se convertirá en el primer BMW ofrecido con cinco sistemas de propulsión distintos: gasolina, diésel, híbrido enchufable, eléctrico de batería y, desde 2028, una versión de pila de combustible de hidrógeno. Eso convierte al X5 en la expresión más clara hasta ahora de la estrategia tecnológicamente neutral de BMW. La compañía no elige aquí un único ganador. Está desarrollando un mismo vehículo para varios posibles escenarios de mercado y regulatorios al mismo tiempo.
BMW tampoco trabaja sola en la parte de la pila de combustible. El nuevo iX5 Hydrogen utiliza un sistema de tercera generación desarrollado junto con Toyota. Ya en 2024, ambas compañías dijeron que llevarían esa colaboración a una nueva fase, con el objetivo de lanzar al mercado una gama más amplia de turismos de pila de combustible para 2028. Para BMW, eso implica menores costes de desarrollo y una vía más rápida hacia la madurez de esta tecnología, manteniendo al mismo tiempo el control sobre su propio carácter de conducción, el software y el posicionamiento del producto.
Ese es, quizá, el aspecto más revelador de todo el proyecto. BMW no presenta el hidrógeno como una alternativa romántica al coche eléctrico de batería. Lo trata como una vía más para mantener al X5 útil, familiar y comercialmente relevante en un mercado que sigue sin decidirse por una única respuesta.