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Qué le pasa a la batería de un coche eléctrico tras más de 600.000 kilómetros, un caso real

Autor auto.pub | Publicado el: 11.05.2026

Un Tesla Model 3 de siete años ha recorrido 610.000 kilómetros con su batería original. La batería sigue funcionando, pero la capacidad útil y la autonomía han caído en torno a un tercio.

La batería ha aguantado, pero ha perdido un tercio de su capacidad.

Un Tesla Model 3 del canal de YouTube Drive Protected ha alcanzado los 610.000 kilómetros sin sustituir la batería. Cuando era nuevo, el coche podía recorrer hasta 386 kilómetros con una carga completa en condiciones ideales. Esa cifra ha bajado ahora a 254 kilómetros.

Una prueba en autopista arrojó un resultado más realista. A una velocidad constante de 109 km/h, el coche recorrió 222 kilómetros antes de detenerse por completo, con un consumo de 32,4 kWh según el ordenador de a bordo. Cuando era nueva, esa misma batería ofrecía un máximo de 49 kWh de energía útil.

El resultado se sitúa justo en el límite de la lógica de garantía de Tesla.

Tesla suele ofrecer para el Model 3 una garantía de ocho años para la batería y el sistema de propulsión, con la expectativa de que la batería conserve al menos el 70 por ciento de su capacidad durante ese periodo. Según la versión, el límite de kilometraje es de 100.000 o 120.000 millas.

En este caso, la degradación de la batería queda en una zona muy similar. Se mantiene aproximadamente dos tercios de la capacidad útil original. La diferencia importante está en el kilometraje. Con 610.000 kilómetros, este coche multiplica varias veces el umbral habitual de garantía de Tesla.

¿Qué le dice esto a quien quiere comprar un coche eléctrico?

Este ejemplo no demuestra que todas las baterías del Tesla Model 3 vayan a durar tanto. Lo que sí muestra es que un kilometraje elevado no significa automáticamente que la batería esté acabada. Incluso tras perder alrededor de un tercio de su capacidad útil, el coche sigue siendo utilizable, aunque los viajes largos exigen claramente más planificación y una estrategia de recarga más cuidadosa.

La conclusión es bastante sencilla. Al comprar un coche eléctrico de segunda mano, el kilometraje por sí solo solo cuenta una parte de la historia. Lo que realmente importa es la capacidad real de la batería, su historial de carga y la autonomía que todavía puede ofrecer en el uso diario. Tras cientos de miles de kilómetros, esos son los datos que determinan si el coche sigue teniendo sentido o si simplemente sigue moviéndose.