AMR-C01-R Hypercar Edition
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Aston Martin crea un “superdeportivo” de más de 80.000 euros para casa

Autor auto.pub | Publicado el: 10.06.2026

Aston Martin y Curv Racing Simulators han presentado el AMR-C01-R Hypercar Edition, un simulador de competición que no es un coche, pero cuesta tanto como un deportivo serio. Con monocasco de fibra de carbono, una posición de conducción inspirada en el Valkyrie y un volante específico del Valkyrie, su producción quedará limitada a solo 24 unidades. El precio es de 58.750 libras antes de impuestos, equivalente a unos 68.100 euros antes de impuestos y a alrededor de 82.000 euros con un IVA del 20%.

Aston Martin cambia el garaje por la sala de juegos

El AMR-C01-R Hypercar Edition se ha creado para conmemorar la participación de los Valkyrie de competición de Aston Martin en Le Mans con los dorsales #007 y #009. El simulador adopta la misma temática visual, con una base en color Podium Green y detalles en amarillo o rojo, según el coche de carreras que el comprador elija como inspiración.

Con solo 24 unidades previstas, apunta más a coleccionistas que a los aficionados habituales a la simulación de competición.

Tampoco se trata de una extensión de marca cualquiera. Aston Martin no se limita a vender un mando caro. Vende un producto de estilo de vida, pensado para encajar junto a una colección de coches de un millón de euros con la misma naturalidad que una bodega, una colección de relojes o un gimnasio privado. En el centro de una sala de juegos de lujo, está concebido para parecer una escultura. Debajo, sin embargo, hay una auténtica base de ingeniería de simulación de competición.

ADN Valkyrie sin motor

El dato técnico clave no es la pantalla, sino la posición de conducción. El AMR-C01-R Hypercar Edition utiliza una ergonomía inspirada en el Valkyrie, desarrollada por Darren Turner, fundador de Curv Racing Simulators, piloto de desarrollo de Aston Martin y triple ganador de su categoría en Le Mans.

La idea no es colocar al conductor en una estructura convencional, tipo sillón, sino acercar el cuerpo a la posición de un hiperdeportivo, baja, estirada y muy compacta.

La estructura es un monocasco completo de fibra de carbono, modelado por el equipo de diseño de Aston Martin con la conocida parrilla de competición de la marca. Eso va más allá de un simple recurso estético. Una estructura rígida permite que las cargas de la dirección y los pedales se perciban con mayor precisión, porque el simulador no debe flexar bajo el conductor como un chasis de juego barato.

Hardware serio, pero sin milagros

La pantalla es una G95C curva de 49 pulgadas, con curvatura 1000R, tasa de refresco de 240 Hz y tiempo de respuesta de 1 ms. Utiliza HDR10+ Gaming para mejorar el contraste y la reproducción del color, algo más importante en una vuelta rápida de lo que puede parecer. Los puntos de frenada, los pianos y los coches que emergen de la sombra deben llegar a la vista del conductor con la menor demora posible.

El hardware incluye una tarjeta gráfica NVIDIA GeForce RTX 5090, un procesador Intel de 14.ª generación y 32 GB de memoria DDR5. Un motor de dirección de alto par se encarga de la retroalimentación de fuerza.

El volante, de estilo Fórmula, cuenta con nueve mandos giratorios, 12 botones, una pantalla en color, levas de cambio y una disposición de control de salida con levas dobles de embrague. La pedalera, con ajuste eléctrico, tiene un recorrido de 200 mm, lo que ayuda a conductores de distintas tallas a encontrar la posición adecuada.

Conviene poner las afirmaciones en perspectiva. Aston Martin habla de un simulador de ultra lujo y alta precisión, no de una plataforma de movimiento completo. La experiencia principal depende de la posición de asiento, la respuesta de la dirección, los pedales, la pantalla y el software, más que del movimiento físico de la estructura o de la simulación de aceleración longitudinal.

El precio deja claro para quién es realmente

A 58.750 libras antes de impuestos, el precio suena desorbitado para un simulador, pero para un cliente de Aston Martin no es una cifra elegida al azar. Eso equivale a unos 68.100 euros antes de impuestos. El precio final variará según el mercado y la fiscalidad, pero la escala está clara: esto no es un PC para juegos. Es un producto de lujo.

La comparación con el mundo habitual de la simulación de competición es contundente. Por el mismo dinero, sería posible montar un simulador técnicamente serio con varias pantallas, comprar hardware de dirección y pedales de primer nivel, añadir una plataforma de movimiento y aún sobraría dinero para tandas reales en circuito.

El AMR-C01-R Hypercar Edition no intenta imponerse por valor. Vende diseño Aston Martin, exclusividad y un vínculo directo con el Valkyrie.

Por qué importa a los aficionados al automóvil

La experiencia de un superdeportivo ya no gira solo en torno a motores, cajas de cambios, neumáticos y olor a gasolina. Una parte cada vez mayor se traslada a los simuladores, el análisis de telemetría, las series de esports y las salas privadas de entrenamiento. Los pilotos profesionales usan simuladores para aprender circuitos y afinar la técnica, los aficionados con alto poder adquisitivo los utilizan para profundizar en la experiencia, y los fabricantes los emplean para extender sus marcas más allá del propio coche.

Para Aston Martin, eso tiene sentido. El Valkyrie ya es un coche tan extremo que solo una pequeña parte de su potencial puede aprovecharse en carreteras abiertas al tráfico. Un simulador permite a Aston Martin vender la misma fantasía sin desgaste de neumáticos, límites de ruido ni seguro.

No sustituye a un superdeportivo real, pero amplía ese mundo hacia un lugar al que el coche de verdad rara vez llega: la casa de su propietario.