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AC Schnitzer pone fin a su actividad

Autor auto.pub | Publicado el: 22.03.2026

La burocracia alemana, el limitador de velocidad definitivo.

Kohl Group, matriz de AC Schnitzer, anunció recientemente que abandona el negocio de la preparación. ¿El motivo? En el contexto actual, modificar coches se ha vuelto casi tan complejo como la física nuclear y tan rentable como vender máquinas de fax. Rainer Vogel, consejero delegado de la compañía, admitió con amargura que los procedimientos de homologación en Alemania se han vuelto absurdos.

El proceso es así. La empresa desarrolla, por ejemplo, un nuevo kit de suspensión que mejora con precisión quirúrgica el comportamiento de un coche. Después toca esperar ocho o nueve meses a que un funcionario alemán selle la documentación. Cuando esa pieza de ingeniería por fin llega al mercado, la competencia ya trabaja en el siguiente modelo o, peor aún, el cliente ya ha vendido el coche porque se le ha acabado el leasing.

El segundo golpe llegó desde un lugar incómodo: el espejo. Vogel reconoció que la empresa no supo conectar con una nueva generación como sí lo hizo con la de sus padres. Los compradores jóvenes ya no buscan mancharse las manos de grasa ni un sonido de escape más rotundo. Quieren pantallas más grandes y más puertos de carga para sus teléfonos.

La irrupción del coche eléctrico ha caído sobre el mundo de la preparación como un jarro de agua fría. ¿Qué se prepara ahora exactamente? ¿Una nueva línea de código para que el coche emita un pitido en vez de rugir al acelerar? AC Schnitzer lo intentó con el i4 e incluso con el i5, pero en la era Tesla un alerón trasero de fibra de carbono en un eléctrico resulta tan útil como una pluma estilográfica sobre una pantalla táctil. Puede parecer interesante, pero nadie tiene muy claro para qué está ahí.

Desde el punto de vista empresarial, la decisión es más fría, más limpia y, hay que decirlo, completamente racional. Kohl Group no está al borde de la quiebra. Simplemente ha decidido que vender y mantener coches da más dinero que desmontarlos y mejorarlos, según se mire. El aumento del coste de las materias primas, los problemas logísticos y la volatilidad de los tipos de cambio estrecharon los márgenes de AC Schnitzer hasta dejarlos más finos que sus propios neumáticos de perfil bajo.

El mercado de la preparación todavía puede parecer sano sobre el papel, con previsiones que lo sitúan cerca de los 8.000 millones de dólares, 7.400 millones de euros, en 2031. Pero ese crecimiento procede sobre todo de ajustes de software y copias asiáticas baratas, no de ingeniería alemana artesanal.

La salida de AC Schnitzer marca el final de una era. Es la señal de que se desvanece una cultura del automóvil construida en torno a la individualidad mecánica. Nos dirigimos hacia un mundo en el que los coches se parecen a fundas de smartphone, intercambiables, anodinos y cada vez más difíciles de distinguir.

Kohl Group intenta vender la marca, así que el nombre AC Schnitzer podría reaparecer en un SUV eléctrico chino o en una línea de accesorios de estilo de vida. Pero el AC Schnitzer que ganó en el DTM y aceleró el pulso de tantos aficionados se baja del escenario.

Así que, si todavía guarda un juego de llantas Type II en el sótano, no se deshaga de él. Puede que pronto valga más que su cartera de criptomonedas. A diferencia del dinero digital, una buena pieza de aluminio alemán al menos tiene la decencia de existir.